En esta ocasión se me ha apetecido comentar otro aspecto de la película.
Como bien sabemos, tras un accidente el pequeño Matthew pierde la vista, mientras que el resto de sus sentidos se agudizan. Especialmente el oído; utilizaba las ondas de sonido como una especie de rádar.
En primer lugar, hay que decir que en los radares se utilizan ondas electromagnéticas y no ondas mecánicas.
Por otro lado, hay una escena que me llama mucho la atención. Para dormir se introduce en una especie de sarcófago que está relleno de líquido, dejando al descubierto sólo la cara, es decir nariz, ojos y boca. Además en este líquido disuelve unas sales cada vez que se introduce en su particular cama.
La funcionalidad de esta "cama" tan particular se supone que es evitar que el ruido le moleste por la noche, para así poder descansar. El pobrecillo no puede cerrar sus tímpanos al igual que nosotros cerramos nuestros ojos, es como si quisiéramos dormir con los ojos abiertos. Aunque ya se sabe que hay especialistas en esta disciplina, no suele ser lo común.
Pues bien, a mi parecer esta idea es totalmente incorrecta. El sonido es una onda mecánica longitudinal y como tal necesita de un medio para transmitirse. Es bien conocido que en el espacio hay un silencio absoluto, no es porque los cuerpos no produzcan vibraciones, sino porque no tienen un medio para transmitirse.
Las ondas sonoras se producen en un foco que necesariamente tiene que producir una vibración. Dicha vibración se transmite a la porción del medio adyacente al foco, que a su vez la transmite a la porción del medio vecino, y así sucesivamente. De esta manera se genera una onda sonora.
La porción de aire en contacto con el foco vibra alejándose y acercándose al mismo con la misma frecuencia con la que vibra el objeto. Los enrarecimientos y compresionesen el aire producen las consiguientes variaciones de presión. Una onda sonora puede puede considerarse, por tanto, una onda de presión.
En la siguiente imagen se muestra cómo varían las posiciones de las partículas de un medio y la presión en el mismo al propagarse en su seno una onda sonora.
Por tratarse de un fenómeno ondulatorio, son válidas para el sonido todas las propiedades de las ondas, entre ellas su ecuación de propagación, las interferencias y la resonancia.
La velocidad del sonido es la velocidad de propagación de las ondas y por tanto se puede medir directamente determinando el tiempo que tardan las ondas en moverse a través de una distancia conocida. En el aire, a 0ºC, el sonido viaja a una velocidad de 331 m/s a 20ºC el valor aumenta a los 344,2 m/s.
Esta velocidad depende de la naturaleza del medio en que se transmite.
La velocidad de una onda depende de la elasticidad del medio y de la inercia de sus partículas. Los materiales más elásticos permiten mayores velocidades de onda, mientras que los materiales más densos retardan el movimiento ondulatorio. Por lo tanto, el sonido se transmite más rápido en los sólidos que en los líquidos y en los líquidos que en los gases.
Existen distintas fórmulas empíricas para calcular su valor en función del estado en el que se encuentre el medio. Si queréis las podéis ver aquí.
De todas formas creo que con esta explicación se puede determinar que el sacorfágo en el que duerme no tiene una razón física convincente. En el caso de que quisiera sumergirse en ese líquido cada noche para poder aislarse del mundo creo que no le funcionaría. De hecho aumentaría el efecto que quiere contrarrestar. La amplitud de las ondas sería la misma, siempre y cuando no se produjera resonancia en su interior.
Os dejo el tráiler de la peli donde se pueden ver algunas de las cosas que he comentado en estas dos entradas:



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