“El ataque de la mujer de los 50 pies” es una película de ciencia ficción rodada en 1958 y reeditada a principios de los 90. En esta última versión la protagonista recibe un rayo procedente de una nave extraterrestre que le hace crecer hasta los 15 m de altura cuando se enfurece con su marido.
Aparecen unas cuantas escenas cuanto menos cuestionables desde el punto de vista científico, sin embargo el sólo hecho de que una mujer pueda llegar a medir 15 m sin sufrir ningún cambio en sus proporciones o que repercuta en su salud ya es discutible.
En la naturaleza hay una ley llamada “Ley de la escala” que dice que si las proporciones de un organismo se multiplican por un factor x, su área será multiplicada por un factor x2, mientras que su volumen lo hará por x3. Esto hace que los organismos tengan un tamaño y proporciones determinadas. Si nos centramos en el caso del ser humano estaríamos en una media de 1,75 m de altura para los hombres y 1,62 para las mujeres. Se ha comprobado que los organismos que difieren mucho de estas medidas no son viables, es decir, tienen problemas debido a que su organismo no puede funcionar adecuadamente.
En esta película se hace referencia continuamente a los problemas de corazón de Nancy (que así se llama nuestra giganta) y de hecho es la estrategia que utiliza su marido para intentar librarse de ella.
Como no hay nada que nos indique lo contrario vamos a suponer que el corazón mantiene el mismo ritmo cardiaco y que mantiene una tensión arterial de 140/80 mmHg. Hay una diferencia de presión de 60 mmHg. Como sabemos que 1mmHg=133,32 Pa obtenemos que el corazón de una mujer normal ejerce una presión de aproximadamente 8000 Pa.
Intentaremos calcular si esa diferencia de presión es suficiente para que la sangre le riegue el cerebro. Para ello utilizaremos la ecuación de Bernouilli:
Supondremos también que la velocidad de la sangre no varía y aunque es un fluido viscoso y la temperatura influye en la velocidad no lo tendremos en cuenta. De esta forma obtenemos:
Como vemos no es suficiente puesto que si la distancia aproximada entre el corazón y el cerebro de una mujer es de 30 cm, en el caso de Nancy será de 2,8 m.
Calculamos entonces la presión necesaria para que la sangre le llegue al cerebro. Aplicando la ecuación anterior tenemos:
El resultado obtenido equivale a unos 340 mmHg. Lo cual supondría algo más que un riesgo de infarto de miocardio o de hemorragia cerebral.
Hola, aunque al final las consecuencias sean similares, no me cuadran algunos de los cálculos:
ResponderEliminarLa presión que tomas es la diferencia de la sistólica y la diastólica, yo creo que es más realista tomar la Presión Arterial Media (PAM), que es la presión diastólica (PD,la menor) más un tercio de la presión de pulso, que la difrencia entre las dos. Es así debido a que los ventrículos están más tiempo en diástole (relajados) que en sístole (contraídos).
Tomando como valores medios 80mmHg de PD y 120 de sistólica, la PAM es 93,3mmHg. Si lo pasas a pascales es 12438Pa.
Por otro lado la densidad de la sangre es más o menos 1059,5kg/m3.
Entonces la altura máxima es 1,19m, que sigue siendo insuficiente para llegar al cerebro.
En todo esto no tuve en cuenta que si el corazón aumenta de tamaño la fuerza que ejerce también lo hará.
Un saludo.
No lo he encontrado googleando, pero una amiga que estudia medicina a la que pregunte me remitió al caso de las girafas, que al parecer tienen problemas con la presión sanguínea que necesitan para bombear hasta el cerebro
ResponderEliminarHola!
ResponderEliminarEn principio había cogido la diferencia entre la sistólica y la diastólica porque entendía que esa diferencia de presiones es la que hacía que hubiera una fuerza que empujaba la sangre.Además le pregunté a una enfermera y me dijo que ella entendía también que era así.
Por otro lado estuve buscando el problema que tienen las jirafas; la cuestión es que su corazón es más grande que el de otros mamíferos de gran tamaño debido a que debe de empujar la sangre con mucha fuerza para que le llegue al cerebro. El aumento de la presión sanguínea trae como consecuencia que los órganos más cercanos sufran y si no fuera por su adaptación la sangre les saldría por los capilares.
Podeis leerlo en: http://www.sabercurioso.com/2008/12/09/como-jirafas-llega-sangre-cerebro/
Todo esto está muy bien, pero has supuesto que la presión sanguínea de una mujer normal es idéntica a la de una mujer gigante. ¿Cómo lo sabes? ¿No dependerá esta presión de la sección transversal de las arterias, por ejemplo? Ojo, que no te estoy diciendo que la mujer gigante no tuviese problemas de insuficiencia cardíaca, sino que deberías de haber analizado la cuestión con algo más de profundidad. Piénsalo.
ResponderEliminarYo creo que la mejor manera de expresarlo es la presión arterial media, lo que tú dices es la diferencia entre la presión mayor y la menor; imagina por un momento que la presión normal fuera de 250mmHg para la sistólica y de 220 para la diastólica, ¿tú crees que la presión sería de solo 30mmHg? No,¿verdad?
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